SOMPORT-CANFRANC CON LOS DE 5º Y 6º
El pasado viernes 2 de octubre, los alumnos de 5º y 6º y algunos de los profesores, subimos hasta Somport para realizar un tramo del Camino de Santiago (Somport- Villanúa … o hasta donde lleguemos). Efectivamente el plan era muy ambicioso y no llegamos a Villanúa, sólo hasta Canfranc pueblo. El día anterior terminamos las clases un poco antes para ir a la Iglesia de Santiago y recibir la bendición del peregrino, como hacen tantos y tantos de los que pasan por nuestra ciudad.
A las 8,15 h salíamos de Jaca, algo dormidos y nerviosos por lo que nos esperaba. Pronto nos despejamos, pues cuando llegamos a Somport, pudimos comprobar que con la altura baja la temperatura. Cruzamos la frontera y, acompañados por la niebla que coronaba las montañas, nos explicaron algunas cosas sobre los Pirineos. También conocimos algo de la historia del Camino y los diferentes motivos que llevan a la gente a emprender la peregrinación.
Comenzamos la caminata hasta llegar a la primera parada: el hospital de Santa Cristina. Allí nos explicaron lo importante que había sido en su tiempo y la leyenda sobre su construcción. Por cierto, algunos ya sabían, que el escudo que estuvo en este hospital ahora está encima de la puerta de nuestro cole. También pudimos ver a los arqueólogos que están trabajando en Santa Cristina (bueno, de lo que queda) para que no se llegue a perder.
El Camino fue divertido, de vez en cuando íbamos parando y los profes nos contaban cosas sobre lo que íbamos encontrando: Coll de ladrones, la estación internacional de Canfranc, la torre de Fusileros y Canfranc pueblo, con su puente medieval. Toda terminaba con un cuento o una leyenda. ¡Nos enteramos de un montón de cosas!
En Canfranc-Estación paramos un ratito más largo, que aprovechamos para almorzar y jugar en el parque. También sellamos nuestras credenciales en la oficina de turismo; gracias a las personas que nos atendieron, tuvieron que sellar casi 80 credenciales.
Una vez recuperados, continuamos el camino hasta Canfranc pueblo donde tuvimos que “pagar” para atravesar el puente (como les ocurría a los peregrinos de la Edad Media) y comimos lo que nos quedaba en la mochila. Aún pudimos jugar un ratito y emprendimos el regreso a Jaca.